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Desde tiempos bíblicos se toma al cuerpo escindido del alma y de la conciencia. Se suele tomar el concepto de cuerpo físico, cuerpo emocional, cuerpo etérico ( desde algún enfoque espiritual), se renovó la terminología y la visión de que un cuerpo solito sin alma, sin sus emociones sin cabeza, sin cerebro no funciona armoniosamente. Cada una de estas “ideas” se van desarrollando y trabajando desde distintas teorías y desde distintas praxis. 

 

Los procedimientos puramente físicos como el trabajo de un deportista que desarrolla la relación con su cuerpo desde un enfoque competitivo y de resultado. Anque no le quitamos el mérito de desarrollar una vida “sana”.

 

El yoga , el método Feldenkrais, la expresión corporal, eutonía, Tai-chí, contact-improvisation,   todas actividades que he realizado en diferentes momentos de mi vida y se me deben escapar algunas disciplinas corporales más. Materializan y permiten una relación del sujeto con su cuerpo más dúctil. Un sujeto conectado y no escindido entre su cuerpo y su mente como lo mencioné más arriba.

 

Así como Freud habla de la escición consciente-inconsciente, se suele tomar al cuerpo como algo separado de la mente.

 

El síntoma separado del cuerpo mismo. Un “ higado “ que funciona “mal” no una persona que tiene mal su hígado.

 

El enfoque holístico, integrador suele ser el de la medicina homeopática o ayurveda que considera al sujeto como un todo. En nuestro caso el teatro colabora con dicha unión.

 

Se aprenden y se imparten técnicas de actuación olvidándonos por momentos del sujeto mismo. Volviendo a caer en generalidades y verdades absolutas. No todas las técnicas de actuación sirven a todos.

 

No todas las personas recurren a las mismas técnicas para los mismos efectos.

 

Lo importante entonces no es llorar sino provocar emociones: las que sean. Con-mover.

 

Generar relaciones en el terreno ficcional que provoquen, distorsionen, abrumen, transformen tanto al sujeto actor como al receptor.

 

Para ello hace falta un cuerpo DISPONIBLE. Un cuerpo conectado con lo emocional, conectado con los otros y consigo mismo.

 

Las actividades aisladas corporales logran un virtuosismo técnico quizás de excelencia para el desarrollo físico de un estudiante de actuación, pero logran la “relación cuerpo-emoción-persona”?

 

El único medio para lograr este objetivo es en el seno mismo  de la clase de actuación. 

 

Año tras año recibo ofrecimientos de profesionales del trabajo con el cuerpo de diferentes ramas, teorías y prácticas como lo mencioné al comienzo de la reflexión. Pero yo me pregunto: la actuación en si misma , la clase misma de actuación resulta mucho más elocuente y generadora de contacto con el otro sensible y vincular que una clase más orientada al mero trabajo corporal puro de la técnica que fuese. Un buen docente de actuación sabrá organizar entrenamientos, juegos corporales adecuados que permitan al sujeto tener “disponible” y conectado su cuerpo en todas sus facetas, el puramente físico, el emocional , el racional y si se quiere el espiritual también.